De hecho ya lo hacen. En 1918, 15 años después del primer vuelo de los hermanos Wright, otro pionero obtuvo la primera patente de coche volador. Desde entonces se han registrado más de 80 prototípos de este tipo de vehículos, alguno de los cuales ha llegado a funcionar. En la actualidad existen varias empresas dedicadas a la fabricación de aparatos voladores de uso individual sin anónimo de comercializarlos a gran escala, por supuesto. La más prolífica es Moller International, que cuenta con varios diseños entre los que destaca el novedoso Skycar, una aeronave biplaza de despegue y aterrizaje vertical, que podría ser operada completamente por ordenador y guiada por GPS.